Allá muy lejos, donde los limites no existen donde todo nació del empírico y a la vez onírico instinto de alguien. Aquello que no tiene fin. Allí el fin no existe, así que quien se preocupa por perecer cuando existe esta madre tierra que no quiere ver morir a sus hijos.
Tan simple como suena, existe este universo paralelo donde la ciencia es de las cosas menos importantes y toma mayor fuerza y jerarquía el poder de los sueños, el poder del espíritu y el poder de la naturaleza.
“Sunny-Moon” como se llamaba esta peculiar galaxia no era muy distinta de la tierra, habían animales, si algo distinto a los que acostumbramos a ver pero son animales al fin y al cabo. Hay edificios, singulares debo decir pero edificios; plantas extravagantes y un tipo de agua para cada cosa y como en la tierra habían seres humanos físicamente idénticos a ti y a mi, dos ojos, dos brazos, dos piernas… pero humildemente distintos de ti y de mi.
Quizás el mal un día escucho de Sunny-Moon y llego lentamente como la plaga sacudiendo y deteriorando todo a su paso y ya jamás fue el pacifico país que emergió al principio.
La verdadera historia comienza con Felicity…
Estaba en una banca del parque alejada de los otro niños, sinceramente no los soportaba me molestaba su presencia. A mi corta edad odiaba a la gente. Odiaba su forma de seguir a un líder y hacer lo que este dijera, absolutamente insoportable dejarse aplastar por otro ser incompetente a tu lado, pero díselo al “zoológico” y no vivirás para contarlo. Tal vez exagero pero el melodrama es mi vida.
Constantemente borraba el boceto del ave fénix en mi libro de dibujo hecho de pétalos de Narciso hasta que sentí que alguien se acercaba no es que tuviera un poder extrasensoria ni nada que se le parezca pero el sonidos de los continuos saltitos que daba mientras se acercaba era poco probable que no notara su aproximación.
Demasiado pronto llego a mi preciada banca se sentó a mi lado y observo mi boceto con ojo critico. La molestia y la exasperación empezaron a nacer en mí ¿Cuál era su problema? Estoy compartiendo la banca no puede solo hacer sus asuntos sin notar mi presencia. Cuando noto mi mirada la aparto rápidamente, avergonzada. Sin más decidí ignorarla.
Y observe de nuevo el parque municipal.
Primero el cielo, tal cual siempre permanece reflejando las olas de mar como un espejo de ese color aguamarina un poco mas oscuro del acostumbrado tal vez es porque las estrellas solares se están ubicando un poco más al oeste, tres estrellas cada uno mas grande que la anterior que se movían juntas como una pequeña familia.
El oleaje en el mar que refleja el cielo estaba tranquilo moviéndose de acá para allá a través de él podíamos ver las profundidades, al menos lo que alcanzábamos a notar con nuestro ojos. Algunos habitantes observaban la entretenida partida de póquer que tenían los delfines que son los animales más astutos e inteligentes.
-¡Oh! Ese esta haciendo trampa- murmuro mi compañera de banca. Efectivamente así era, no iba a tardar mucho para que su contrincante lo notara.
Olvidando los delfines, allí justo a mi izquierda estaba la fuente de mi inspiración magistralmente posada en la copa de ese árbol de cerezo resaltando aun mas en sus flores rosadas, de un ardiente color rojo, imponente con su mirada sabia y a la vez audaz vigilaba todo el parque y sabía que yo intentaba dibujarla, ella era un ave muy vanidosa y estaba allí dándome su mejor pose y yo sin poder pintarla correctamente.
El cuadro que podría hacer seria excepcional, magnifico, una autentica obra de arte. Bien, otra vez exagero pero para una novata como yo era fantástico.
El viento soplaba compasivamente dándole fresco a este caliente día de verano. Con rudeza arranque unas de las preciadas hojas de la flor de narciso e inicie mi dibujo, con delicadeza y aun más esmero que del principio.
Y sucedió.
La chica que estaba a mi lado manifestó la voz más hermosa que había escuchado en mi efímera vida. Su voz de soprano se propago en mí como miles de hormigueos.
¿Un recuerdo? no, era mas como una visión, rápido pasó por mí ser, en un parque muy distinto a este, un cielo de un unicolor azul, y dos chicas en una palanca y una de ellas cantaba, el sonido de su voz idéntica al de mi compañera actual. Y tan rápido como apareció se fue.
Y de nuevo estaba otra vez en la banca con el pedazo de carboncillo en mi mano y de nuevo la misma chica con su impresionante voz cantaba una canción desconocida.
Entonces con la voz de la chica a mi lado mire otra vez al Ave Fénix con el desafío en mi mirada, y comencé a trazar líneas, sombreado por acá. Mientras ella siguiera cantando yo seguiría dibujando.
Su canto se detuvo y mi obra, culminada. Ante mi estaba el mejor cuadro que había realizado y todo gracias a mi desconocida compañera.
Ella como yo observa mi creación admirada de mi talento pero no sabia que su voz había manejado mi mano.
-Gracias por haber cantado no lo hubiera logrado sin tu voz- fui amable como pocas veces soy.
Y ella solo me miraba asombrada de que yo le hablara, y luego solo se rio y me extendió su mano. Tabitha. Así se llamaba.
Desde ese día fuimos inseparables mi carácter siempre fue un poco, bueno, muy malhumorado y ella era la persona mas risueña que conocía.
Ella amaba ir a la playa y retar a los delfines a jugar con ella póquer, yo odiaba el sol quemando mi piel y me agradaba una pacifica ronda de ajedrez.
No solo teníamos diferencias, también similitudes. Podíamos hablar hasta el amanecer cualquier trivialidad pero seria genial porque estábamos juntas.
Amaba el olor del café por la mañana y Tabitha hacia un café excepcional.
Podía diseñar mi propia ropa y ella era mi modelo.
El tiempo en Sunny-Moon pasa extremadamente lento a veces deseaba que fuese un poco más rápido.
Mi casa una hermosa flor de loto que me brindaba todas mi comodidades. Si, porque en Sunny-Moon las plantas son nuestras casas y ellas eligen a sus inquilinos.
Mi vecina una hermosa margarita de la que salía en ese mismo instante una Tabitha retrasa y con mi desayuno en su mano derecha mientras que con su mano izquierda llevaba la mochila y a duras penas se mantenía de pie con una taza de café equilibrada en su cabeza y un pie en el aire tratando de hacer entrar su zapato deportivo en este. Es extraña lo se. Pero yo puedo pintar con mis pies mientras camino con mis manos así que…
Me tendió mi almuerzo, tome mi taza de café sobre su cabeza y sorbí un poco. Fantástico. Un suspiro de placer se escapo de mi boca.
Ella por fin logro atar los cordones y seguía mi caminata perezosamente. Engullí el emparedado de hojaldre en un instante y de un trago todo mi café. Le di la bolsa y la taza a un perro que pasaba. El lo llevaría al bote de basura más cercano.
-¿Felicity que harías sin mí?- me dijo con su voz cantarina. Sonreí.
-Ya no tendría tarea extra en arte y seria una mejor estudiante, acéptalo tu no podrías vivir sin mi-
La escuche refunfuñar y hacerme una zancadilla.
¡Hey! ¿Cual era su problema?
Ella salto sobre mí y repartió múltiples besos en mi rostro.
Ugh. Asqueroso. De esta manera era una mañana normal en nuestras vidas.
Por fin llegamos al famoso instituto de Sunny-Mooon la Orquídea Negra se presentaba espléndidamente en el centro del país.
Cada pétalo era el área en la que nos especializábamos arte y pintura por un lado y canto y danza clásica por el otro. Justo en el medio estaba el despacho de la directora Estela y la cafetería. De esta manera se dividían los tres pétalos de la única orquídea en toda la ciudad del sur de Sunny-Moon.
Yo fui a la izquierda y ella a la derecha. ‘Hasta pronto’ nos dijimos.
Fue en mi clase de arte cuando concentrada pintaba con acuarelas la Orquídea Negra. Una sombra cubrió la luz. Alce la mirada molesta. La sombra era el chico nuevo Marc… algo, y me miraba con cara de imbécil. Supongo que no he mejorado mucho en esa parte. Me dio una cháchara de lo increíble que le parecía y lo genial que seria que trabajáramos juntos. Iluso.
Coloque mi palma abierta justo frente a su rostro y detuve su charla -----Interrumpes, y si me hablas no puedo pintar- y con mi manos le hice el típico gesto de que se marchara. Algo así como un “chu, chu”
Termine mi pintura sin más inconvenientes.
Tres horas después donde la materia siguiente fue con la escalofriante profesora del espíritu, y más tarde deporte. Me gustaba el deporte. Mi violencia reprimida se iba con el juego de los quemados.
“Toma imbécil, ¿oye pequeño bastardo a donde vas?, Oye, mugrosa aun no olvido lo del primer año” Si, tomo todas mis asignaturas muy en serio. Una chica aplicada.
Sonreí mientras peinaba mi cabello húmedo luego de la ducha. Era algo presuntuosa. Pero soy una mujer, quiero verme atractiva. Mire de nuevo el reflejo de mis ojos azules en contraste de mi cabello rojo. En realidad es rubio. Pero ya sabes que dicen de las rubias así que un poco de esencia de rosa y voila. Una ardiente pelirroja. O eso trato.
Camino a la cafetería encontré de nuevo al tipo nuevo. Con su sonrisa de galán de feria. No oculte mi desagrado.
-Tu eres Felicity ¿no?- rodé los ojos, como si no lo supiera ya.
-¿Quería invitarte a salir?- me pregunto de un sopetón. Y yo solo podía mirarlo con mi expresión de “¿Qué rayos?”
-Se que es pronto y que casi no te conozco pero…- y empezó de nuevo hablar y hablar.
Detrás de el estaba lo mas impresionante que vi jamás. Matt Jordan, entro al instituto hace como un mes y cada minuto libre fantaseaba con su broceada piel y sus hipnotizantés ojos felinos. Un tigre. Un ronroneo quería surgir de mi interior, primitivo como nunca lo había sentido.
No recuerdo a Marc ni que paso luego solo se que mas tarde desperté en la enfermería con el rostro de Tabitha a centímetros del mío.
-Despertó, despertó- repetía ¿Quién despertó?
Mas tarde me entere que un balón de casca nuez pego en mi cabeza. No tuve tiempo de reprocharme puesto que Tabitha monopolizo la conversación con lo guapo que era el chico que me trajo a la enfermería.
¿Marc guapo? No iba a perder mi tiempo en explicarle que era un tarado.
Pasaron los días rápidos en comparación con lo lento que suelen pasar en Sunny-Moon.
En las noticias los reporteros se preocupaban por las condiciones del país la maldad había acabado con el norte y se expandía por el este, luego seria el oeste y finalmente el sur. Tenía a todos los habitantes terriblemente preocupados. Bote el diario y decidi no preocuparme…aun.
Un día Tabitha vino aquí y me relato que le gustaba el chico de la enfermería. Evite una mueca de desagrado y simplemente la alenté. Después de todo no parecía mal chico, hasta me parecía adecuado para mi adorada amiga. Posteriormente me conto que lo había invitado a un cita y aceleradamente volvió a preguntarme si yo no sentía nada por el.
Le respondí que se lo envolvería y le colocaría un lacito ella asintió feliz, suspirando aliviada como quitándose culpa o algo así.
Un día típico. Me estaba saltando la clase de relatividad de la altura. Algo complicado con muchos números. Estaba acurrucada en una esquina algo así entre dormida y despierta.
-¿Sabias que esta área esta prohibida para la chicas?-
¡Isaac Newton!, acaban de darme el susto de mi vida. Mas caliente que nunca estaba Matt sonriéndome coqueto. Devolví mi mejor sonrisa.
-¿Y ti qué?- lo desafié. El solo se sentó a mi lado y comenzó a comer un chocolate de arándano con café.
Una gota de sudor corrió por mi frente, Tabitha se sentía mal y ese día no asistió a Orquídea Negra. Por lo tanto yo no obtenía mi desayuno.
Tenía un apetito voraz y él venia y se sentaba aquí con comida. Simplemente genial. Con el mayor esfuerzo quite la mirada de su comida y continúe en lo mío.
-Escuche por ahí que te gusta el café- hablo con voz casual.
Mi ceja izquierda se levanto en interés y sonreí -¿gustar? Lo amo, es delicioso-
Soltó una pequeña carcajada, baja y ronca. Y otra vez esas ansias de ronronear.
-¿Quieres?- frente a mis ojos estaba la mitad de su chocolate y casi todo su café. Trate de decir que no, pero rayos podía morir por desnutrición de cafeína. Exagero, lo se. Lo tome sin reparos. Lo devore y luego la bote por ahí. Ya alguien lo limpiaría.
Un suspiro satisfecho escapo. Y el seguía a mi lado observándome como la cosa mas interesante. Me gusto.
Después de esa ocasión, no volvimos hablar.
Estábamos tomadas de las manos acostadas en el césped de mi jardín de loto. Solo acostadas, juntas compartiendo el momento, observando la hermosura del cielo y como podíamos observar la vida marina. Asombroso. El viento nos abrigaba del infortunio calor de abril.
A veces cuando estaba con Tabitha la miraba atentamente quería pintarla o tal vez hacer una pequeña escultura. Miraba su corto cabello negro cortado estrictamente hasta la barbilla recto y con un brillo magenta gracias unas esencias que yo misma aplique. Ella era preciosa con su rostro dulce y sus grandes ojos amatista. Nos mirábamos y sonreíamos, solo por estar juntas, por conocernos, por llegar una a la vida de la otra y porque nuestra amistad nunca acabaría.
Un tiempo después era el supuesto gran día donde me presentaría formalmente a Marc. El tarado. Quedamos en que yo iría al parque municipal, el mismo lugar donde mi amistad con ella inicio. Sonreí ante el recuerdo.
Mientras iba por el camino, veía los arboles unidos entre si formando pequeñas madrigueras, algunas casas de amapolas, otras de lirios y así seguí caminando viendo en el horizonte la luz de los soles y su lucha juguetona con la luna. Algunas estrellas saltando por allá y los ciudadanos las observaban divertidos tal como yo.
Llegue al fin al parque y Tabitha estaba allí en la misma banca de siempre. La alcance, me dijo que su chico fue por café, ya volvía. Me entusiasme con la idea del café. A lo lejos estaba mi Ave fénix mas hermosa que nunca y reí al verla pavonearse, igual que siempre.
El viento acariciaba mi cabello manipulándolo a su antojo se divertía conmigo y yo lo dejaba, pero en aquel momento algo sucedió el viento se mantuvo a mi lado susurrando palabras incompresibles para mi. Me rodeaba protectoramente lo que me sorprendió, mire a Tabitha ella tenia que sentir lo mismo, pero no. Ella miraba hacia el frente con esa sonrisa de enamorada plasmada en su rostro. Mi corazón palpito mas rápido, todo sonido enmudeció y solo podía ver el cuerpo de Matt aproximarse y corresponder la sonrisa de mi amiga.
Fragmentos de conversaciones venían a mí.
“El es tan caliente. ¿Sus ojos no te parecen depredadores?”
“¿No te parece brutal su forma de caminar y como su piel brilla con los rayos del sol?”
“Escuche que te gusta el café”
Solo una persona podía ser así. Por una vez desee que el tiempo en Sunny-Moon fuese más lento. Pero no sucedió, fue tan rápido como una flecha atravesando mi corazón. Tal vez así era.
Pestañee múltiples veces tratando de retener las lagrimas, nunca lloro, cuando nací no llore y no comenzaría ahora.
De ese día no recuerdo mucho. No recuerdo ni como llegue a la flor de loto, mi casa.
Ese día pinte sin parar hasta el amanecer y falte a la orquídea negra.
Después de eso trate de alejarme un poco de Tabitha por su bien y el mío. Ella me necesitaba demasiado, pero primero debía reponerme.
En primer lugar debía olvidar a Matt. No debía intentar nada con el chico de mi amiga.
Inconcebible, para mi horror no impensable y me odiaba por caer en la deslealtad.
Mientras tanto la maldad había consumido el este y estaba terminando con el oeste. Lagrimas de impotencia se formaban en mi rostro ¿Qué podía hacer yo?
Ya jamás podría perpetuar la luz mediante mis pinturas si la maldad seguía con esto. Se expandía como pólvora manchando de oscuridad los confines de mi amado país. En algunas ocasiones podía percibir la sombra asechándome con su mente cochambrosa, tentando, matando y destruyendo poco a poco. Pero esto no es algo que el mar pueda liquidar, no esto es más profundo que un mal pensamiento. Esto era la traición, la envidia, la sed de poder, la ambición. El Mal en su mayor capacidad.
Y entonces la obra mas triste que había echo estaba en mis manos. Toda obscurecida, las personas con miradas de terror y algo irreconocible cubría la eterna luz de Sunny-Moon y pensar que hace unos años no existía el fin. El fin de bien y el mal estaban a unos cuantos pasos.
Un escalofrió me recorrió al observar la sombra que envolvía el país. Lo tire a un lado, al olvido.
Mi presente era enfrentar a Tabitha, por la mañana fue como siempre y me hizo feliz, ciertamente extrañaba esto. Es raro como puedes extrañar típicas cosas que antes no tenían importancia y ahora son un valioso tiempo.
A veces odio a Matt por su culpa ya casi no estoy con Tabitha ¿No se da cuenta que ella me necesita?
De nuevo en orquídea negra, hay pocas personas desde que el mal se ha encuentra tan cerca los habitantes tienen miedo y se esconden como la nenas que son. Parásitos. Estábamos en receso por eso estoy escondida en un casillero no quiero que Tabitha me encuentre y me obligue a sentarme otra vez con ellos. Quince minutos después me escabullí por el mismo pasillo donde compartí chocolate y café con el novio de mi amiga. Soy masoquista, lo se.
Me acurruque en el mismo rincón con un termo de café algo amargo, igual a mí estado de ánimo. El sentimentalismo me llevara a la ruina. Dramática, hablo mi conciencia -¡Lo se!-
-¿Qué ya sabes?- hablo esa voz tan conocida para mí de inmediato acelero los latidos de mi corazón. Una reacción estúpido de tu parte, de nuevo ya lo se.
-¡oh! Solo una tonta charla con mi conciencia- pude decirle una mentira pero tal vez lo espante mi personalidad extraña y me haga más fácil mi trabajo.
-Yo suelo tener muchas, me refiero a peleas… con mi conciencia… como tu-¿Esta Matt tartamudeando?
Asentí. De todas formas no soy la persona más locuaz del firmamento.
-Ese dibujo que hiciste sobre el amor en tiempos de guerra es fascinante-
-¡Valla gracias!- me sentía verdaderamente complacida.
Moría por pregúntale si…
-¿Tú me llevaste a la enfermería el día en que me pego el balón?-
Por fin lo hice y si absolutamente el me cargo en brazos y me llevo a la enfermería. Genial ¿no? Me recomendó que no siguiera saliendo con ‘Marc’ que era un tarado.
Resistí el impulso de rodar los ojos. Ya, LO SE
El mal por fin estaba en el Sur de Sunny-Moon. Todos estaban aterrados. Debo confesar que yo también. La eterna luz de mi país cada día se tornaba un poco mas oscura, dándole un matiz escalofriante a la ciudad, las casa que se encontraban en las fronteras del sur perecieron en un abrir y cerrar de ojos con sus ocupantes dentro.
Se decía que el mal sacaba una horrible espada y te cortaba en dos. También que era más que eso, era una consumación espiritual, manchaba tu alma de maldad hasta que matabas a quienes amabas. Lo que es mucho peor.
Tabitha últimamente actuaba extraño o sea más extraña de lo que ella suele ser. Ya no hacia mi desayuno, se marchaba muy pronto o muy tarde bien sea de la Margarita o de Orquídea Negra. ¿Que no recuerda lo mucho que le hago falta? Me pregunto continuamente sin encontrar respuestas.
Un día por la noche decidí buscarla, pero no estaba en margarita, nunca fui de las que se rendía fácilmente y no empezaría ahora.
Me sentí asustada en el oscuro día. ¿Recuerdan los muchos soles que teníamos? Murieron igual que nosotros, eventualmente.
Corrí no tenia dirección fija el viento me guiaba y yo lo seguía. Llegue al parque mi preciado parque.
Me recibió mi orgullosa Ave Fénix, se poso en mi hombro en un gesto tan cómplice que me sorprendió gratamente. Justo al frente estaba Tabitha parada recostada en un árbol que moría poco a poco. El de cerezos, sabia lo mal que se ha de sentir. La llame, pero ella no volteo.
Me preocupe y me fui acercando poco a poco susurrando su nombre –Tabitha, Tabitha- cuando faltaban escasamente un metro y medio mi ave Fénix apretó su agarre en mi hombro enterrando su garras sin contemplación haciendo sangrar la carne de mi hombro.
Quise quitarla de mi hombro pero la risa de Tabitha erizo los vellos de mis brazos.
Entonces note algo extraño en ella, estaba envuelta en oscuridad, su dulce mirada era despiadada, incriminadora, pero lo mas sorprendente era el odio un sentimiento inconcebible para ella. Me di cuenta que mi ave fénix solo trataba de alejarme de Tabitha.
Ella no comprendía que era Tabitha para mí. Con el corazón acelerado y destilando miedo por cada uno de los poros de mi piel me acerque a ella lentamente y el ave fénix voló lejos con cada uno de mis cortos pasos.
De pronto las raíces del árbol de cerezo cobraron vida, se levantaron majestuosamente y se dirigían directamente hacia mí. Me tire al suelo en un intento de esquivar el golpe, pero no dio resultado.
Ellas se envolvieron en mis talones y me golpearon repetidamente con la tierra. No grite. No llore. Tampoco suplique.
Cada golpe era fatal, me trancaba la respiración y mi cuerpo se zarandeaba como una marioneta sin control. Mi cabeza se golpeaba contra la húmeda tierra sin contemplación faltaba poco para perder el conocimiento y lo esperaba con ansias entonces recordé el rostro de Tabitha y decidí aguantar un poco mas. Resistí el dolor en silencio como siempre lo he hecho y entonces se detuvo, me permití estar feliz tan solo por un segundo.
Escuchaba los pasos de Tabitha acercarse. Arrastrándose como una serpiente y temí por ella. Parada frente a mí se veía más escalofriante que nunca, sus ojos estaban inyectados de maldad y sonreía malévolamente. Extrañe la pureza en sus ojos y la sincera sonrisa que siempre portaba.
Empezó a hablar, su voz un poco mas ronca de lo común y algo arrastrada como si estuviera cansada pero el pie en mi pecho decía todo lo contrario. Debía tener algunas costillas fracturadas. Me permití soltar un pequeño quejido. Que la incito a apretarme mas fuerte mientras se lamia los labios, quise vomitar.
-Te odio- hablo con su voz rasposa
.
Negué con la cabeza ella me necesitaba, ella me necesitaba.
Soltó de nuevo aquella escalofriante risa.
-Te odio- repitió-Tú con tu cara bonita y tu sonrisa presumida, creyéndote siempre lo mejor. Tú no vales nada para mí-
Nada de lo que dice es cierto. Me repetía mentalmente.
Podía sentir la maldad tratando de entrar en mí, tratando de hacerme odiar a Tabitha pero no se lo permitiría. No, yo ganaría esto y traería devuelta a mi amiga.
-Estoy cansada de que creas que yo te necesito, abre los ojos tú pequeña rata rastrera, tú me necesitas a mí-
-Yo soy mejor que tú, eres una imbécil que no vez más allá de las porquerías que dibujas – Continuo, cada palabra dolía como el infierno pero yo era más fuerte.
-Tú eres la que no puede vivir sin mí estúpida-
No puedo vivir ella, soy una estúpida
No puedo vivir ella, soy una estúpida
No puedo vivir ella, soy una estúpida
Se repetía como un eco en mi cabeza marcándose a fuego. Y era cierto.
-Escúchame estúpida- incrusto su pie mas fuerte en mis costillas. Apreté la mandíbula. Yo puedo, me animaba.
-No puedes hacer nada por ti misma eres una inepta, si quiera puedes retener a un hombre a tu lado- seguía hablando con su voz ponzoñosa. Espera ¿habla de Marc?
-¡Oh! Eres tan imbécil que no notaste lo mucho que le gustabas a Matt- me dijo con voz burlona.
Y yo solo podía mirarla sorprendida. Trata de confundirte. Me respondí.
-Yo me hacia la tonta sabes, trataba de no notar las frecuentes preguntas que hacia sobre ti, y los estúpidos halagos que repetía de tus estúpidas pinturas- En ese instante pateo mi rostro y mi nariz empezó a sangrar compulsivamente.
No podía respirar, me estaba ahogando. Iba a morir y no salve a Tabitha.
Entonces recordé en un santiamén todas nuestras vidas juntas, el primer día en el parque, aquella vez tomadas de las manos, abrazos, risas, fiestas donde éramos las únicas invitadas pero no importaba, nuestro primer día en Orquídea Negra….
Vi como se levantaba una raíz de cerezo directa a mi corazón, gire un poco mi cabeza para observar a Tabitha y por primera vez en toda mi vida llore. Allí, asesina con su cara de maldad igual la ame.
Porque es verdad yo soy la que la necesitaba, mi vida no era nada sin ella y sí la amaba.
-Te amo- dije con el último bocado de aire que tome mirando su bello rostro consumido por la maldad.
La rama se detuvo a escasos dos centímetros de mi pecho y algo en el rostro de Tabitha había cambiado.
Era un debate entre su yo verdadero y la maldad que la corrompía. Observe con asombro como sus ojos inyectados de sangre volvían a tomar esa tonalidad amatista que tanto amaba. Volví a susurrar
-Te amo por favor lucha- ella cayo arrodilla a sus pies respirando con dificultad su cabello cubriendo su rostro, alzo la mira y me sonrió votando lagrimas como yo.
Me miro profundamente a los ojos y regalándome su hermosa sonrisa me dijo-Te amo-
Entonces la raíz que se encontraba en mi pecho la atravesó en una apuñalada limpia, su cuerpo cayo sobre el mío abrazándome con la ultimas fuerzas que le quedaban.
No No No No No No No No No No No No No No No No
No No No No No No No No No No No No No No No No
Convulsiones invadían mi cuerpo gritaba, lloraba y correspondía su abrazo al mismo tiempo mientras recordaba sus ultimas palabras Te amo. Gotas de lluvia caían del cielo llorando por Tabitha.
Raindrops, fall from, everywhere.
I reach out, for you, but your not there.
So i stood, waiting, in the dark.
With your picture, in my hands story of a broken heart.
Un grito desgarrador salió de mi garganta. El dolor invadía mis sentidos, el odio. La venganza.
Stay with me, don't let me go.
Cause i cant be without you.
Just stay with me and hold me close.
Because i've built my world around you.
And i dont wanna know whats it like without you.
So stay with me
Just stay with me
En ese instante mi ave fénix regreso estaba allí dándome consuelo con la pureza de sus ojos y me hizo dar cuenta que no debía caer también en la crueldad. Y con esto ultimo el animal mas imponente de todo los tiempos se convirtió en fuego y desapareció de mi vista, llevándose consigo la oscuridad y la ultima luz de mis ojos.
Cerré mis cansados parpados y me deje ir. En algún lugar mi querida amiga me esperaba.
I'm trying and hoping, for the day.
And my touch is enough to take the pain away.
Cause ive searched for so long the answer is clear.
I will be hoping we dont let it disappear.
En un mundo paralelo a este donde las aves fénix no existían, dos jovencitas se divertían en un común parque humano balanceándose en unos columpios una de ellas cantaba y la otra se embargaba en el éxtasis de oír su voz.
I've searched over and over for many many times.
For you and I is like those stars that light the sky every night.
Our picture hangs out of tune remind me of the days.
You promised me we'd always be.
And would never go away.
Thats why i need you to stay
-¿Crees que Marc se fije por fin en mi?- le pregunto la chica de gran voz a la rubia.
-Está loco por ti- le afirmo mientras le sonreía.
-Felicity no voltees pero allí viene Matt y trae una taza de café-
Stay with me, don't let me go.
Cause i cant be without you.
Just stay with me and hold me close.
Because i've built my world around you.
And i dont wanna know whats it like without you.
So stay with me
Just stay with me





