martes, 17 de mayo de 2011

Decisiones, preocupaciones… Muchas cosas.



Estamos en una etapa crucial de nuestras vidas.
Estamos tan preocupados de lo mucho que extrañaremos los prehistóricos cimientos de mí querido colegio, sí, querido porque a pesar de todo me ha brindado una educación excelente, amigos y compañeros maravillosos y una infinidad de momentos inolvidables.

Aun recuerdo en octavo… “nuestro primer intento de escape”. Por supuesto nada bueno nunca sale bien, no funciono como es obvio que pasaría cuando alrededor de cuarenta alumnos intenta escapar por una misma puerta tratando de pasar “desapercibidos”. La firma del acta no fue tan divertida pero ahora lo recuerdo y una pequeña sonrisa se me escapa al recordar mis días en el colegio María Inmaculada. Donde sus muros me han visto crecer, reír, llorar, molestarme al punto de la histeria y también lo mucho que voy a extrañar a mis tontos, insoportables e inmaduros compañero de clases a los que debo admitir con algo de vergüenza que le tengo cariño a cada uno de ellos pues buscando en lo mas oculto de mi cerebro en algún momento hicieron asomar en mis labios una sonrisa.

Mis amigas las antiguas y las nuevas. Las que amo. La que están ahí para mí. Las que con una cara graciosa hacen feliz mi día. Las que sin necesidad de hablar se lo que esta pensando. La que siempre esta allí justo al frente. A las que tienen poca paciencia pero lo intentan conmigo. Las que les gusta todo bien hecho. Todas ellas las que amo y adoro que hacen de mi mundo un lugar mejor.

Otra de las tantas preocupaciones es… ¿Que haremos? ¿Vamos por el camino correcto?
No quiero dejar a mi familia, tampoco a mis amigos pero lamentablemente es así.

El curso de la vida, la madurez personal de cada uno de nosotros ó tal vez simplemente es el enfrentamiento verdadero contra sobre lo que debemos y queremos ser.

Como dijo una vez una monja sabia, debo confesar, el deber ser; en aquel entonces no comprendí sus palabras quizás por la inmadurez de la edad, pero ahora con un pestañeo de mis ojo comprendo y veo lo importante del deber ser, la vida es una pirámide conformada por éstas dos palabras y crecer implica saber cuáles tomar y cuáles abandonar. Madurar te exige saber escoger entre lo que esperas, entre lo que anhelas, entre lo que necesitas y entre lo quieres. También trata de formarte como una persona honrada y ética midiendo la consecuencia de tus actos.

Yo digo como vi hace poco esto se trata de tomar el tren equivocado, extraviarse, caerse y encontrar de nuevo el camino; con mas fuerzas y la seguridad de que si podemos porque no se permite caerse y no levantarse para que de esta manera un día rememoremos el pasado, orgullos de lo que con esmero, paciencia y dedicación construimos. Y a nuestros hijos, nietos y bisnietos le advirtamos como todo buen padre y abuelo “no hagas aquello” y como viejos sabios que somos sabremos que no nos prestaran atención y como nosotros, un día aprenderán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario